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viernes 23 de enero del 2009
Hora: 10:01
Estafan a tres peruanos en programa de intercambio a EE.UU.
Roanoke (Peru.com).- Tres estudiantes peruanos viajaron a Estados Unidos en diciembre por un programa de intercambio estudiantil para trabajar durante los tres meses de verano, pero al llegar se dieron con la sorpresa de que no tenían trabajo.
Liz Chiquillán, Piero Unzueta y Mayra Ramírez son universitarios de 19 que debían pasar los tres meses del receso de verano trabajando en tiendas, perfeccionando su inglés y descubriendo esta parte del mundo como parte de un programa de intercambio estudiantil.
Pero todo quedó en la nada cuando llegaron a Newport News y se encontraron con que no tenían trabajo, consecuencia en buena medida de la crisis económica, según explica The Associated Press.
Cuando llamaron a la gente del programa de intercambio, una agencia con sede en Nashville, Tenesí, el director les dijo que tuvieran paciencia, que pronto surgiría algo.
"Estábamos preocupados", dijo Chiquillán. "Llamábamos a nuestros padres todos los días". Los 600 dólares que les habían recomendado que trajesen se esfumaron pronto y los padres tuvieron que enviarles más dinero.
La madre de Ramírez llamó a una amiga cuyo hijo también estaba en Estados Unidos, en un programa de intercambio. Resultó que se encontraba en Roanoke, viviendo con un grupo de estudiantes peruanos en un departamento del barrio Old Southwest. Se fueron en autobús a Roanoke y se quedaron a dormir en el piso del departamento del amigo.
Alguien los puso en contacto con la abogada de inmigración de Salem Christine Poarch para que los ayudase a recuperar los mil dólares que le habían pagado a la agencia de Nashville. Poarch los mandó a ver a Diviney, un abogado bilingüe del estudio de Art Strickland que representa a numerosos hispanos en casos penales y civiles en Roanoke.
Diviney decidió ayudarlos sin cobrarles nada y radicó una demanda contra la agencia, a la que acusó de ruptura de contrato y de fraude.
"Nos cayeron bien", comentó Strickland. "Un amigo me preguntó, '¿cómo sabes que no se están aprovechando de ti?'. Pero hay cosas que uno capta. Estos son chicos buenos, educados, que se encuentran en una situación en la que uno no querría ver a sus hijos".
Él y su esposa conocían a un amigo de Matt O'Bryan, propietario del complejo de departamentos Grandin Village. O'Bryan les dio un departamento por dos meses y les dijo que si encontraban trabajo, pagasen el alquiler y si no, no había problema. La YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes) de Roanoke Valley, por su parte, los autorizó a usar sus instalaciones.
El domingo, los Strickland fueron a misa con ellos a la iglesia Unity de Roanoke Valley, donde el pastor contó sus historias y les pidió que se pusiesen de pie al finalizar el sermón. Los feligreses los saludaron y algunos les dieron regalos.
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