Ayacucho (Peru.com).- Oficiales de las Fuerzas Armadas asignados al Valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) informaron que desempeñan sus funciones con desventajas y en malas condiciones, como la ausencia de información de inteligencia sobre el desplazamiento de Sendero Luminoso (SL) que les permita tomar precauciones ante la eventualidad de emboscadas u hostilizaciones con armas de fuego.
“Por la falta de inteligencia salimos a patrullar virtualmente ciegos”, informaron las fuentes militares al diario ‘La República’ desde la misma zona de conflicto: “Sabemos que hay presupuesto para financiar las acciones de inteligencia –pago de informantes, por ejemplo–, pero no recibimos los datos adecuados. Nos mandan a patrullar a ver qué pasa, y lo que pasa es que nos emboscan, nos matan por falta de previsión”, indicaron.
Los efectivos consultados –que sus identidades son mantenidas en reserva– señalaron que los ataques senderistas de Huachocolpa, Tintay Puncu y Sanabamba “tienen el mismo patrón, pero aquí la estrategia no ha cambiado, lo que explica por qué sucedió la doble emboscada de Sanabamba”.
Asimismo, señalaron que la mayor parte de los patrullajes los realiza personal de la tropa, jóvenes inexpertos en operaciones contrasubversivas, reclutados mediante el Servicio Militar Voluntario (SMV) y en su mayoría originarios de Ucayali, completamente ajenos a la geografía de la zona del conflicto.
“Hay soldados que tienen dos años aquí sin haber sido relevados, que desde entonces no han tenido contacto con sus familiares y que, si bien son buenos luchadores, no reciben un trato justo”, indicaron las fuentes militares.
“Las raciones de combate son lamentables, un insulto para quienes combatimos, y la vestimenta que nos envían no corresponde a la realidad de estos lugares, se deteriora con mucha facilidad. Todo parece improvisado. Y se supone que existe presupuesto especialmente asignado para estos fines”, manifestaron.