Nueva York (Peru.com).- Un día después de haber denunciado al Papa por encubrir a un cura pederasta norteamericano en 1996, cuando Joseph Ratzinger era el responsable de la defensa de la doctrina y la disciplina en la Iglesia de Juan Pablo II, el diario 'New York Times' volvió a la carga.
En su última edición acusó a Benedicto XVI de haber aceptado en su arquidiócesis de Munich, Alemania, al sacerdote Peter Hullermann, que cuya transferencia le había pedido la diócesis de Essen después que "el padre H, como era llamado con discreción, había violado a varios chicos.
El Vaticano respondió indignado que "el Papa no sabía" que Hullermann había sido reincorporado a la actividad parroquial, que aprovechó para cometer nuevos abusos sexuales porque había sido aceptado por Ratzinger solo para que recibiera un tratamiento psicológico contra sus tendencias pedófilas.
El padre Hullermann fue condenado en 1986 a 18 meses de cárcel con prisión condicional tras violar a dos chicos. Su último asalto sexual a un menor fue en 1998.
Según The New York Times, que realizó una investigación en Munich, la capital de Baviera (tierra natal de Benedicto XVI), el 15 de enero de 1980 se realizó una reunión en la sede del arzobispo, cardenal Joseph Ratzinger, que menos de dos años después fue llamado a Roma por el Papa Juan Pablo II para promoverlo a prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio, como guardián de la ortodoxia católica y de la disciplina eclesiástica.
En esa reunión, afirma el Times, se aprobó el traslado del sacerdote pedófilo Hullermann de Essex a la arquidiócesis de Munich Freising.
Según el Vaticano, el cardenal Ratzinger dispuso que el cura abusador recibiera un tratamiento psiquiátrico y no realizara actividad pastoral. Pero poco después su adjunto, monseñor Gehard Gruber, le permitió incorporarse a una parroquia. Gruber se asumió toda la responsabilidad de ese error".