Lima (Peru.com).- Aunque fue bautizada como Isabel en honor de su abuela materna, desde muy pequeña fue llamada Rosa.
Según sus biógrafos, a los tres meses de nacida, la india Mariana acudió a velar el sueño de la niña, al mirarla pudo comprobar que su rostro se había convertido en una rosa, considerado el primer milagro de la limeña.
Así también, el día de su confirmación en el pueblo de Quives, el arzobispo Santo Toribio de Mogrovejo, la llamó Rosa sin que alguien pudiese darle la noticia de este nombre tan particular e íntimo.
Es así que, a los 25 años, quiso que la llamaran Rosa de Santa María, confirmado por la Santísima Virgen del Rosario y posteriormente en el desposorio místico por el Niño Jesús.