Lima (Peru.com).- En su homilía por Santa Rosa de Lima, el cardenal Juan Luis Cipriani, cuestionó que se haya “puesto de moda” cierto maltrato a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas del Perú, a la vez que se manifestó en contra de que el concepto de los derechos humanos sea manejado por un “pequeño grupo ideológico”.
Pidió que la patria acoja con respeto, con agradecimiento, sin ideologías y sin odios, la presencia de la policía y de las fuerzas armadas en la sociedad peruana.
En su homilía por el día de Santa Rosa de Lima, patrona de la Policía Nacional, también reflexionó sobre la importancia de los derechos humanos y el hecho de que se haya convertido en una bandera política para algunos.
“Son demasiado importantes los derechos humanos para que los dejemos en manos de un pequeño grupo ideológico (…) Pero llevamos una temporada en que se ha convertido en bandera política de un grupo contra otros”, refirió Cipriani durante la homilía que se realizó en la Catedral de Lima.
Cipriani definió a los derechos humanos como una idea que surge de nuestra razón de ser como personas y no como un conjunto sistemático organizado por un grupo.
“Surge con la misma persona, con el derecho natural. Las Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo convierten en un plan concreto en el año 1948”, recordó.
En otro pasaje de su homilía, rindió homenaje a la Policía en su día y le pidió estar a la altura, “pero al mismo tiempo los ánimo a que su independencia y que el respeto que se merecen, de una vez por todas, les permita seguir caminando por las calles como siempre lo hicieron, el policía amigo, respetable y honesto”.
“Es decir un conjunto de virtudes que tienen que ver con el servicio, y que al mismo tiempo tienen que ver con el valor, la dignidad, la honra, la disciplina, la valentía. En este mundo que privilegia casi exclusivamente lo material, no podemos olvidar que en la vocación del policía hay valores que no tienen precio”, manifestó.
Destacó asimismo la tarea que deben cumplir las familias de los suboficiales al tener que seguir a sus esposos, hijos y padres a los lugares más alejados del territorio peruano donde cumple con su misión de servicio.