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Los más
lejanos antecedentes de la música criolla peruana
o música costeña, en el tiempo y en la
historia de nuestro país aparecen durante el
Siglo XVI cuando los aires populares españoles,
traídos a América durante la conquista,
se enriquecen con los aportes de las colonias del Caribe
y de allí saltan al continente exhibiendo indiscutibles
testimonios de un aprendizaje que se afirma al paso
de los años. De este modo llegan a nuestra tierra
el pasacalle, el cascabelito, el negrito, don Mateo,
el alcatraz, la saña, el son de los diablos,
la zanguaraña, la zamacueca.
Dentro
de este proceso sostenido de mestizaje musical y cuando
empieza la agonía del dominio español
en e Perú, en los primeros años del siglo
XIX, surge un estilo de profundo contenido mestizo.
Es el yaraví, creación del poeta y héroe
arequipeño Mariano Melgar (1972-1815). Los ritmos
y canciones que han llegado por el norte cambiarán
sus nombres para convertirse en marinera, tondero, resbalosa
y otros. Pero entre todos los aportes musicales foráneos,
los que calarán más profundamente en el
popular serán el waltz de Viena, la polka de
Polonia y el fandango de España. De este fandango
y de las tonadillas populares de la Madre Patria surge
arrebatada y alegre la zamacueca. Se convertirá
en chilena y finalmente en marinera.
El nombre
de marinera fue aportado por el escritor satírico
y costumbrista Abelardo Gamarra "El Tunante".
En su obra "Rasgos de Pluma" explica el proceso
de la marinera y la razón de su nombre cuando
escribe: "El baile más popular de nuestro
tiempo se conoce con diferentes nombres: se llama tondero,
mozamala, resbalosa, baile de tierra, zanguaraña.
Hasta el año 1879 era más generalizado
llamarla chilena. Fuimos nosotros quienes, una vez declarada
la guerra entre el Perú y Chile, creímos
impropio mantener en la boca del pueblo, en sus momentos
de expansión, semejante título, y sin
ningún acuerdo de Consejo de Ministros, resolvimos
sustituir el nombre de chilena, tanto por que en aquel
entonces la marina peruana llamaba la atención
del mundo entero y el pueblo se hallaba sumamente preocupado
por el heroísmo de los hombres del Huascar, cuanto
porque el balanceo, movimiento de popa, etc. De una
nave gallarda, dice mucho del contoneo y lisura de quien
sabe bailar, como se debe, el baile nacional".
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