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Con
la seguridad de que la guerra emancipadora terminaría
si se acababa con el formidable poder realista
concentrado en el Perú, el general argentino
José de San Martín puso en marcha
un ambicioso plan.
Entre
agosto de 1814 y diciembre de 1816 procedió
a formar el Ejército Libertador, con soldados
argentinos y chilenos, en la provincia de Cuyo
de la cual era Intendente.
Recibió
la ayuda del gobierno de Buenos Aires y denominó
a su batallón el "Ejército
de los Andes", el cual contaba con 3 000
infantes, 700 jinetes y 250 artilleros. Con ellos
emprendió la marcha el 12 de enero de 1817
con destino a la capitanía general de Chile
atravesando la Cordillera de los Andes. El 6 de
febrero llegaron a Chacabuco y cuatro días
después vencieron a los realistas en la
batalla de ese nombre. Con ello se iniciaría
el proceso emancipador de América del Sur.
El
desembarco de Paracas
San
Martín volvió a derrotar a los españoles
en Maipú (Chile) el 5 de abril de 1818
y con ello selló la independencia chilena.
Declinó asumir la independencia de ese
país e inició en Santiago su marcha
final hacia el Perú.
La
Expedición Libertadora partió de
Valparaíso el 20 de agosto de 1820 y llegó
a la bahía de Paracas el 8 de setiembre
del mismo año. Ya en el Perú, San
Martín dividió a su ejército,
enviando una expedición al mando del general
Juan Antonio Álvarez de Arenales para que
se internara en la sierra desde Ica.
Arenales
venció a los españoles en Cerro
de Pasco el 6 de diciembre de 1820 y luego se
reencontró con el Ejército Libertador
en Huaura, donde San Martín había
establecido su cuartel general luego de su paso
por el Callao alarmado por los realistas.
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La
entrevista con Bolívar
Mientras
el Perú conseguía su independencia,
en el norte, Simón Bolívar ingresaba
junto a sus fuerzas a la antigua audiencia de
Quito. San Martín deseaba reunirse con
él para acordar soluciones a ciertos problemas
relacionados con la terminación de la guerra
emancipadora y viajó a Guayaquil.
Allí
permaneció los días 26 y 27 de julio
y tuvo tres conferencias privadas con Bolívar,
donde habrían tratado sobre la futura forma
de gobierno del Perú y las recientes naciones
americanas, así como la ayuda de Bolívar
a la lucha emancipadora peruana.
Lo
evidente fue que las conversaciones fracasaron.
Bolívar no quería venir al Perú
para no interferir con la obra de San Martín
y ambos discrepaban en varios aspectos. Finalmente,
San Martín retornó a Lima el día
28.
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La
proclamación de la independencia
Desde
su llegada al país, San Martín se
puso en contacto con patriotas limeños
que le informaban sobre la situación, movimientos
y planes del virrey Pezuela. Con estos datos el
general preparó una exitosa estrategia
que a principios de enero de 1821 tenía
amenazada a la capital.
La
pérdida del dominio del mar y la intención
de todo el norte del Perú de apoyar la
independencia, hizo que los realistas se amotinaran
y depusieran del cargo el virrey Pezuela para
designar a La Serna. Éste quiso también
entrar a un acuerdo con San Martín, pero
las conversaciones fracasaron.
La
Serna abandonó Lima y se dirigió
al Cusco para reorganizar sus fuerzas. De inmediato,
San Martín ingresó con el Ejército
Libertador a la ciudad de Lima y proclamó
la independencia del Perú el 28 de julio
de 1821.
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El
Primer Congreso Peruano
El
ministro del Interior, Bernardo Monteagudo, déspota
y abusivo, había ocasionado en Lima un
levantamiento ciudadano. Muchos creyeron que San
Martín pretendían coronarse rey
del Perú, así que el Protector (San
Martín) decidió a no ser un obstáculo
para la causa de la independencia, y optó
por instalar el Primer Congreso Peruano el 20
de septiembre de 1822, el cual tuvo como presidente
a Javier Luna Pizarro.
Aquel
día, al despojarse de la banda bicolor
dijo: "Al deponer la insignia de Jefe Supremo
del Perú no hago sino cumplir son mis deberes...
Desde este momento queda instalado el Congreso
Soberano y el pueblo reasume el poder supremo
en todas sus partes". Esa misma tarde salió
del país rumbo a Valparaíso (Chile).
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La
Batalla de Junín
Bolívar
reunió cerca de nueve mil hombres, y dirigió
su ejército contra el del General Canterac.
En la tarde del 6de agosto de 1824, los realistas
fueron alcanzados por los patriotas, cerca de
Junín.
La
caballería española se arrojó
en choque terrible sobre la de los patriotas y
la desbarató con lanza y sable, sin disparar
un solo tiro. Cuando la caballería española
se dispersó imprudentemente, un ataque
dirigido a tiempo por dos escuadrones de reserva
peruana que mandaba el comandante Suárez,
restableció la lucha en iguales condiciones,
los demás patriotas se rehicieron y el
enemigo huyó.
Los
realistas sufrieron en el campo de Junín
340 muertos y 80 prisioneros, siendo la pérdida
de los vencedores 99 heridos y 45 muertos.
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La
Batalla de Ayacucho
Mientras
el ejército patriota, alentado por el triunfo
contra los españoles en Junín continuaba
su marcha hacia Huamanga (Ayacucho), los realistas
emprendieron la retirada hacia el Cusco y luego
de reforzarse convenientemente tomaron la ofensiva.
El virrey La Serna propició el encuentro
final con los patriotas en la pampa de la Quinua,
ubicada a 12 kilómetros de Huamanga. A
las 10 de la mañana del 9 de diciembre
comenzó la batalla. Los realistas contaban
con 9 310 hombres y los independientes con 5 580.
A la una de la tarde la suerte estaba echada a
favor de los patriotas debido a un mejor despliegue
de hombres. El virrey cayó prisionero y
los españoles pidieron la capitulación,
sellando de esta manera la independencia americana.
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