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Toledo
juramentó ante los Apus
(Peru.com)
La ciudadela de Machu Picchu es hoy el escenario
de una ceremonia simbólica en la que el
presidente Constitucional de la República,
Alejandro Toledo, agradece a los apus (dioses
andinos) su llegada a la primera magistratura
de la Nación.
El
acto simbólico en la ciudadela de Machu
Picchu comenzó cuando dos sacerdotes andinos
le pidieron permiso al mandatario para prender
fuego a una gran ofrenda en las alturas de la
ciudadela, que consistió en una manta multicolor
sobre la cual hubo semillas, cebo, flores y azúcar.
Según
la tradición inca, el humo llegará
hasta el infinito, donde, se dice, están
las divinidades.
El
alcalde provincial del Cusco, Carlos Valencia,
hizo entrega al mandatario de las llaves de la
ciudad y de un distintivo en su calidad de primer
ciudadano de la Nación.
Primera
dama destacó cultura inca
Acto
seguido, hizo uso de la palabra la primera dama
de la Nación, Eliane Karp de Toledo, quien
en idioma quechua rescató los valores y
la tradición de la cultura inca.
Ahora
regresan los buenos tiempos, aquellos que deseaban
Túpac Amaru II, los últimos resistentes
de Vilcabamba, a todos aquellos que no permitieron
que borren la memoria colectiva de nuestro gran
pueblo, dijo.
Que
se mantenga la lengua, el sentir de la Pachamama,
de nuestra vestimenta, de nuestros bailes y nuestra
extraordinaria música. A la gran nación
del Tawantinsuyo que se proyecta hacia el futuro
de la integración de los pueblos, y la
modernidad de la democracia. Ha regresado el tiempo
de la Chacana, hemos cumplido, señaló.
Toledo
reitera lucha contra la pobreza
A
continuación, el presidente Alejandro Toledo
pronunció un discurso en donde recordó
su promesa hecha en la campaña electoral,
de inaugurarse como mandatario en las alturas
de la ciudadela de Machu Picchu. Es la primera
promesa que cumplo, dijo.
He
venido también para agradecer la fuerza
y coraje que me dieron los apus y la tierra, para
luchar cinco campañas en el camino a recuperar
la libertad y la democracia, mencionó.
Hoy
se inicia un nuevo amanecer democrático
irreversible para un Perú que busca ser
competitivo en el mundo global, pero muy anclado
en sus raíces históricas. Hoy te
agradezco Perú profundo por este enorme
privilegio, añadió.
Toledo
señaló que con su mandato se inicia
el reencuentro de todas las sangres.
Habló sobre la necesidad de una integración
sin exclusión ni marginación.
Las
sociedades modernas tienen hoy día un enorme
reto, el de hacer frente a las exigencias de un
mundo globalizado, donde los medios de comunicación
y la nueva cultura de Internet tengan que caminar
de la mano anclados con las culturas que tienen
raíz de pertenencia y de identidad nacional,
apuntó.
Prometo
en estos cerros hacer todo lo que esté
a mi alcance para poder compatibilizar estos dos
objetivos. Sí a la modernidad, a la competitividad,
a la globalización, pero sin desgarrar
los brazos de nuestra identidad nacional,
agregó.
El
jefe de Estado se comprometió ante las
murallas milenarias de Machu Picchu a luchar con
firmeza para derrocar la pobreza en el Perú.
En
otro momento de su disertación, Toledo
indicó que ha querido hacer esta ceremonia
con dos objetivos: uno simbólico,
místico, egoísta sobre mis raíces,
pero también para enviar un mensaje al
mundo de que aquí, en el Ombligo del Mundo,
se desarrolló una cultura milenaria grande,
de la que me siento profundamente orgulloso.
En
ese sentido, Toledo Manrique recordó que
el turismo será una de las principales
fuentes generadoras de empleo durante su gobierno.
Se comprometió a que cuando finalice su
mandato, el Perú reciba tres millones de
turistas al año.
Para
mí es un privilegio tener esta investidura.
Lo haré con firmeza, con decisión,
con humildad y cumpliré mi promesa de poner
mi vida en la línea de enfrente. Esta vez
no para tumbar la dictadura, sino para tumbar
la pobreza extrema de donde yo provengo,
manifestó.
El
presidente agradeció el apoyo del electorado
del Cusco, que me dio más de 70 por
ciento de su respaldo.
Acto
seguido, el ministro de Relaciones Exteriores,
Diego García Sayán, se aproximó
al estrado para leer la Declaración de
Machu Picchu, firmado el sábado en Palacio
de Gobierno por los jefes de Estado de Perú,
Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil,
Chile, Panamá, Paraguay, República
Dominicana, Uruguay, y el príncipe de Asturias,
Felipe de Borbón.
El
viaje desde Lima
A
las 8 y 43 de la mañana, y con la ayuda
de un bastón por una reciente lesión
a la rodilla, Toledo Manrique partió junto
a la comitiva presidencial desde el Grupo Aéreo
Número Ocho, con destino a la milenaria
ciudad del Cusco.
El
avión presidencial aterrizó en el
aeropuerto Velasco Astete del Cusco, alrededor
de las 9 y 50 de la mañana. El mandatario
descendió de las escalinatas de la aeronave
con cierta dificultad, por la referida lesión.
Al
cabo de treinta minutos, Toledo abordó
un helicóptero de la Fuerza Aérea
Peruana (FAP) para dirigirse rumbo al distrito
cusqueño de Aguas Calientes, última
parada antes de ingresar a Machu Picchu.
A
las 12 y 15 de la tarde, el mandatario ingresó
al principal santuario inca. Lo hizo acompañado
de su esposa y primera dama de la Nación,
Eliane Karp, quien se dirigió a los invitados
para dedicar la ceremonia "a aquellos que
no permitieron que borren de la memoria colectiva
de nuestro pueblo las tradiciones incaicas".
Entre
los invitados a esta ceremonia se encontraron
el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón;
el presidente de Chile, Ricardo Lagos; y el jefe
de Estado de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez,
así como algunas autoridades nacionales.
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