RAFAEL DE JULIA CORTÓ OREJA EN ACHO
Texto: Dikey Fernández Vásquez
Fotos: Miguel Delgado

Para el domingo 22 el Consorcio Taurino de Acho había programado la primera novillada de postín, en la que participaban del festejo dos toreros hispanos y un peruano. Hay que destacar que en esta primera parte de la feria la empresa que lideran los hermanos Roberto y Fernando Puga, acompañados del también ganadero Juan Manuel Roca Rey, apostaron por el elemento juvenil y con la participación de novilleros nacionales, lo que hizo aún más atractivo el cartel.

A pesar que el Sol se ocultó en medio del grisáceo clima, el calor del público que en número casi igual al de una media plaza, no lo dejó notar, ya que hubieron faenas llenas de delirio y en medio de los tradicionales óles.

Hizo el paseíllo una terna, conformada por el sevillano Luis Vilches que vestía un traje en esmeralda y oro, el peruano Aníbal Vásquez trajeado de azul marino y oro, y el madrileño Rafael de Julia con un terno taurino en aguamarina y oro.

Se lidió un lote de novillos de "San Pedro" con divisa azul y crema, que pastan en la finca de Asia, en Mala, al sur de Lima. Seis novillos diferentes en presentación y condiciones de bravura, que desarrollaron sentido. Esta ganadería para los estadistas pasará a los registros de la historia por que con ello toma antiguedad la ganadería.

El novillero sevillano LUIS VILCHES es natural de Utrera, tierra española de donde han salido buenos toreros, y este joven no se quedó atrás de sus paisanos. Ya había pisado el albero de Acho en 1998, pero ahora ha venido más cuajado, tiene un toreo más reposado, como dicen los grandes aficionados está placeado. Tiene finos destellos de corte sevillano. A su primero lo lancea por verónicas finamente rematadas. Hay quites que son aplaudidos, luego brinda al público. Hay dos tandas por naturales de gran factura. Deja un pinchazo y luego lo estropea con el descabello. Con su segundo demora en acoplarse con el percal. Después de un puyazo que no hace daño le receta unos quites. Realiza el brindis al empresario Roberto Puga, que se encuentra en un burladero del callejón de la Plaza de Acho. Nuevamente nos deja ver el temple de sus naturales. El novillo no se presta para el lucimiento y está fatal con la espada.

ANIBAL VASQUEZ era esperado con ansias por los aficionados de Lima que desde 1995 no lo veían pisar la arena bajopontina. Hay que reconocer que voluntad le sobró, como también hay que reconocer que le faltó algo de quietud en sus lances. Si nada que destacar en sus dos enemigos, que a decir verdad, no estuvieron sobrados de bravura, poco pudo hacer el novillero norteño. Al primero que no lo entendió tuvo que doblarse con él para poderlo pasaportar a la muerte. El quinto es un novillo que va con la cara alta y mide las

embestidas. Brinda al presidente del Consorcio Taurino de Acho, Roberto Puga que recibe cariñosa ovación. Pero poco es lo que puede realizar con la franela. Y con la tizona nada que reseñar. El silencio fue el común denominador en sus dos novillos.

El madrileño RAFAEL DE JULIA tiene ese ángel que en los toros es necesario, llega pronto a los tendidos y sobre todo torea con pasmosidad y arte. Hay que diferenciar entre lo bueno y lo excelente, y éste joven tiene futuro. Al tercero de la tarde le aplica unas verónicas que son aplaudidas a rabiar.

Después del puyazo hay quites por navarras que son el éxtasis taurino. Entrega la montera al público en los medios. Hay muletazos de todas las marcas, todos ellos a media altura para que no se caiga el novillo de San Pedro. Los derechazos son enormes, los que culmina con pases de pecho como gustan a los cabales. Esta variado y deja una estocada casi entera que mata, por lo que los pañuelos blancos asoman en los tendidos. Le conceden una oreja merecida.

Con el que cerró plaza estuvo decoroso pues tenía mucho peligro y al que pasaportó de una buena estocada, ya que su labor fue valiente, por lo que es obligado por la afición limeña a dar la vuelta al ruedo.