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FINITO
DE CORDOBA ABRIO LA PUERTA GRANDE DE ACHO
Texto:
Dikey Fernández
La
tarde del domingo 19 quedará marcada con un hito en la
historia taurina del Perú, por una serie de
acontecimientos coyunturales de la política que
rodearon a la cuarta corrida de la Feria del Señor de
los Milagros.
En
horas de la mañana cuando todo hacía presagiar que el
aforo de la plaza iba a llegar a buen puerto, surge la
renuncia desde el extranjero del Presidente de la República,
al medio día la incertidumbre del desgobierno hacia
presa fácil del público, luego se develaba una placa
recordatoria al torero Antonio Bienvenida en el atrio de
Sombra en Acho, minutos después Guillermo Garrido Lecca
donó al Museo Taurino de Acho el fundón de espadas de
Antonio Bienvenida, ya en la corrida y terminado el paseíllo
el público espontáneamente rompe a cantar el Himno
Nacional, ubican a un Congresista de la República en
una fila alta de Sol y lo obligan a salir de la Plaza en
medio de rechiflas y por último los tres matadores
cortaron orejas, saliendo a hombros de los entusiastas
"Finito de Córdoba".
Se
lidiaron cinco toros españoles de Francisco Javier
Arauz de Robles con divisa encarnada y blanca, que
fueron disparejos en presentación y bravura, y uno
(cuarto) de Roberto Puga que permitió el lucimiento del
matador Finito de Córdoba vestido de berenjena y oro
tenía la asignatura pendiente de la semana pasada de no
haber cortado orejas por culpa de la espada y el
descabello.
Con
su primer toro se mostró poderoso y muy técnico,
toreando a gusto, tras dejar un pinchazo deja una entera
y recibe la ovación desde los medios. Con el toro de
Roberto Puga parecía que se iba a ir sin trofeos, pero
ahí estuvo el mérito de Finito de Córdoba en hacerlo
embestir y el toro terminó rompiendo, con pases de
todas las marcas. Entra a matar dejando una entera con
la que corta las dos merecidas orejas, las que pasea y
al final de la corrida el matador es paseado a hombros
en la plaza, abriendo así la Puerta Grande de Acho.
José
Pacheco "El Califa" vestido de celeste purísima
y oro salió por todas, ya que en la primera tarde cortó
una oreja y era un buen candidato para el trofeo de
Lima. Con el percal recetó unas ceñidísimas
chicuelinas las que levantaron al público de sus
asientos. Con la muleta se quedó quieto en un palmo de
terreno en el que ejecuta el llamado pase de la tortilla
del cual sale cogido. Hay circulares por derecha e
invertido que son el delirio de los aficionados. Se echa
a matar dejando una estocada desprendida con la que
corta una oreja, que pasea recogiendo prendas. El quinto
fue un manso imposible de lidiar, de esos que estrellan
la voluntad de los toreros, por lo que decide abreviar y
se hace un silencio en la plaza.
Miguel
Abellán un torero que gustó en su primera actuación y
que había dejado su tarjeta de presentación en todo lo
alto, por lo que derrochó voluntad. Su primero fue un
toro escurrido de carnes que fue chillado de salida, con
el que abre el compás primorosamente y suenan las
palmas, hay pases con ambas manos endilgándole buenos
muletazos, que fueron ovacionados. Deja una estocada
desprendida y recibe una oreja del palco. El toro que
cerró plaza salió con cierta lesión en los cuartos
traseros por lo que no se prestó para el lucimiento, el
matador brindó a Ángel Luis Bienvenida, luego intentó
porfiadamente de sacarle algunos muletazos pero era difícil
por lo que coge el acero. Deja una estocada baja y
tendida.
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