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LAS
VIVANDERAS
En la
Lima colonial, tanto la fiesta como la procesión
del Patrono de la Ciudad fueron acompañadas por
la presencia de chicheras y vivanderas. Aquellas vendedoras
se situaban en las calles próximas al templo
y en los monasterios donde se detenía el Señor.
En las noches, improvisando coloridos toldos, expendían
sus viandas criollas.
No faltaban
el olluquito con charqui, el cau cau, la papa a la huancaína,
la causa limeña, el arroz con pato, el escabeche,
el cebiche, los choclos, las butifarras, los humeantes
anticuchos, choncholíes, papa con ají
y emolientes. Como postre, solían servir picarones
con miel, mazamorra morada y arroz con leche. Había
quienes ofrecían bizcochos, ante, algodón
dulce y manzanas acarameladas para disfrute de los niños.
Este espectáculo le daba colorido y sabor a la
festividad tradicional.
La costumbre
venía desde tiempos coloniales, cuando las vivanderas
ofrecían estas delicias en la Plaza Mayor durante
las noches de verbena. En horas precisas ellas también
recorrían las calles con sus chispeantes pregones,
para llamar la atención sobre sus potajes. Hoy,
por seguridad, las vivanderas en sus clásicas
carretillas ya no acompañan de cerca al Señor
sino varias cuadras detrás.
Fuente:
Municipalidad de Lima
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