Historia:

PRE
INCA
Existen evidencias de la presencia del hombre en Huancavelica desde
hace por lo menos unos 10,000 años, probablemente tras la caza
de mamíferos, tales como llamas, alpacas, tarucas y vicuñas.
Esta evidencia se expresa en instrumentos hallados como proyectiles
de piedras talladas.
De acuerdo al trabajo realizado por Tulio Carrasco, durante la etapa
en la que se hallaba vigente la cultura Chavín ( 1200 a 500
años AC), encontramos en Huancavelica grupos humanos que se
asentaron principalmente en la margen izquierda del río Ichu,
hacia la parte norte y este de la ciudad.
Los restos materiales dejados por dichos grupos evidencian la existencia
de pequeñas aldehuelas cuyos habitantes se mantenían
sobre la base de la explotación agrícola y pastoril.
Es mas, estos aborígenes chavinenses, explotaban los filones
mercuriales de la zona con la finalidad de obtener el Cinabrio, roja
sustancia colorante utilizado en la decoración de vasijas de
barro o como cosmético.
Otras evidencias de esta presencia fueron halladas en el yacimiento
arqueológico de Chuncuimarca en el recientemente creado distrito
de ascensión, los de Segsachaca y Paturpampa, situados a orillas
izquierda del Ichu y Arkosikipampa, hacia el barrio de Santa Ana.
Igualmente se encuentran restos de esta presencia a quince kilómetros
al nor-este de la ciudad, Atalla, donde hay vestigios de un mayor
asentamiento. Sin embargo los de Seqsechaca y Paturpampa demuestran
adicionalmente contactos con la cultura Paracas.
A la
decadencia de Chavín, aparece la cultura Huarpa, quienes se
concentraron mayormente en la cuenca del Mantaro. La presencia de
la cultura Wari ( 800 a 1200 dc) ha dejado sus huellas y a la decadencia
de este, se afianzaron reinos locales. ( 1200 a 1470 dc. Uno de los
pueblos de mayor auge, fueron los Ankara, que estuvieron divididos
en dos grandes agrupaciones sociales, los Astos y los Chancas. Luego
llega la dominación Inca.
Finalmente podemos citar otros vestigios de la presencia del hombre,
según lo reseña Henry Anccasi, en los petroglifos de
Inca Huayco en Huaytará, Queromachay en Paucará, las
pinturas rupestres de Huallancca, Alalay y Huayanay en Acobamba.
EPOCA DE LA CONQUISTA
Cuando sobrevino la conquista española, Huancavelica fue escenario
de la gesta de la resistencia,
donde hicieron morder el polvo de la derrota a poderosos ejércitos
españoles. Especialmente los capitanes del Inca Manco, Cusi
Yupanqui, que en Paucará derrotó al ejército
de Diego de Pizarro, donde perecieron 150 Españoles de a caballo
y de pie, aparte de innumerables "indios" Huancas, así
como los enormes y temidos "Negros de Guerra", en el año
1536.
Ese mismo Año 1536, también se derroto al ejército
de Mogrovejo de Quiñones, sobre el rio de Angoyacu, que era
uno de los nombres quechua del actual Mantaro; o en la Izcucuchaca,
donde Alonso de Alvarado ganó ajustadamente a Puyu Huillca,
a costa de innumerables bajas, que detuvieron su avance al Cusco.
En 1537, en un lugar todavía inubicado en las alturas de Huaytará
donde los capitanes de Manco aniquilaron al ejército español
de Gonzalo de Tapia, que marchaba hacia el Cusco, a fin de socorrer
a Hernando Pizarro allí fue situado por el propio Inca. En
Huaytará, que luce palacios de los más bellos y avanzados
de la arquitectura Incaica difícilmente comparables, allí
se enfrentaron las tropas de la retaguardia de Diego de Almagro el
viejo con las de Hernando Pizarro.
En 1544, en Acostambo el Inca rehizo y pudo continuar en la lucha,
remitiendo huestes hasta el asesinato del Inca. En 1546, Huancavelica
se divide en encomiendas, se repartieron preferentemente entre pobladores
de San Juan de la Frontera, entre ellos Don Amador de Cabrera, que
arribó al Callao procedente de Cuenca, España, acompañado
como sirviente al Tercer Virrey Don Andrés Hurtado de Mendoza,
Marquéz de Cañete; Por su lealtad, Cabrera heredó
la encomendaría de Angaraes por Matrimonio con Doña
Inés de Villalobos.
EPOCA
COLONIAL
Se desarrolló la capital del departamento en base a la explotación
del mercurio, existente en abundancia en la mina de Santa Bárbara.
Durante los 300 años de dominación española,
Huancavelica contribuyó con su mercurio al sostenimiento de
la corona española. Los interesados en los hechos resaltantes
de esta época, encontrarán la mejor información
en el libro "Las Minas de Huancavelica en los siglos XVI y XVII"
del autor Guillermo Lohmann Villena, 1949. Reeditado en el Perú
en 1999, por la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Este documento, sin lugar a dudas el mejor y mas completo, se puede
encontrar en la Biblioteca Nacional del Perú y en la Biblioteca
de la Universidad mencionada. Un resumen importante de esta época,
también lo ofrece el libro " Villa Rica de Oropesa"
del autor Federico Salas Guevara, 1993. También accesible en
la Biblioteca Nacional del Perú. Algunos hechos resaltantes
y relevantes para identificar la evolución virreynal de Huancavelica
se encuentran en el libro "Huancavelica Colonial" del autor
Mariano Patiño Paúl Ortiz, 2001. También ofrecido
por la Biblioteca Nacional.
FUNDACIÓN
ESPAÑOLA DE HUANCAVELICA
Cuenta la historia que allá, por el año del señor
de 1566, el indio Ñavincopa, a saber curaca y yanacona del
encomendero español, don Amador de Cabrera, descubre a su amo
la mina de mercurio "De todos los Santos", después
llamada, "Mina de Santa Bárbara".
Se realizaba entonces las festividades del Corpus Cristi en la ciudad
de Huamanga, cuando Cabrera entregó al pequeño hijo
de Ñavincopa su sombrero, guarnecido y adornado con joyas de
plata y oro. Quiera que el niño, deslumbrado y asombrado por
la gran cantidad de gente en la procesión, sea por que se lo
hurtaron o por perderlo, lo cierto es que la lujosa prenda se extravió.
Ansioso y preocupado por su pequeño vástago, el curaca
Ñavincopa puso en camino a su patrón español,
para que descubriera a 20 leguas de distancia, en el cerro Wanka Wilka
( ídolo de piedra) la famosa mina, a la que inicialmente identificaron
como "La Descubridora".
Este descubrimiento dio pie al crecimiento rápido de un poblado
en el valle de Secclla, que al cabo de pocos años creció
lo suficiente para que el Virrey Don Francisco de Toledo, le diera
el encargo a don Francisco de Angulo, de fundar "Pueblo Rico
de Oropesa". Era el 4 de Agosto del año 1571.
Diez años mas tarde, por gestión del minero don Juan
de Sotomayor, obtuvo su título de Villa. Posteriormente fue
reconocida como "Huancavelica".
Texto de redacción: Federico Salas Guevara Schultz
Cronista Guamán Poma de Ayala, Cronista Fernando Montesinos
Bibliografía: Las minas de Huancavelica ; Guillermo Lohman
Villena
Villa Rica de Oropesa ; Federico Salas Guevara
Mina de Santa Bárbara
De
acuerdo a los apuntes históricos de Don Manuel J. Alarco, en
1566 el indio Ñavincopa, curaca y yanacona de Amador de Cabrera
descubre la mina de Santa Bárbara a la que denominó
"Descubridora" nombre que no pasó a la posteridad
conservando hasta hoy el de "Santa Bárbara".
Su extensión o cuadratura siempre aceptada y no discutida en
toda la época del Coloniaje es según el Marqués
de Casa Concha, de 80 varas castellanas de largo, 40 de ancho y 60
estados de profundidad. Con esta cuadratura fue transferida a la Corona
de España.
En 1763, el visitador Don Antonio de Ulloa atribuye a la mina, con
diferencia en su profundidad, una extensión similar, es decir
después de doscientos años de laboreo constante.
Esta mina que asombró a los Virreyes del Perú arrancándoles
el calificativo de la "Maravilla mas Grande de la Tierra",
forma apenas una pequeñísima parte del yacimiento de
mercurio, cuya caudal es tan grande por su variada ley, como lo es
por su potencia y riqueza. Como Santa Bárbara existen muchas
otras minas en dicha zona como son Trinidad, Titicasa, Calvario, Carnicería,
Azul Cocha, Silla - Ccasa, Terciopelo, Miguel Pata y otras más
en número de 33, tan ricas y poderosas como la principal Santa
Bárbara, que habría hecho el papel de ésta afianzándola
en dos siglos y medio.
Fueron bastantes las solicitudes de los Virreyes del Perú y
las órdenes perentorias del Monarca para abastecer al reino
de azogue, debido a la triple necesidad que sentía la corona,
para la saca la plata, aumento de los quintos reales y ahorro de los
contingentes de azogue de España y Alemania con destino a América,
contingentes sumamente costosos por entonces.
Santa Bárbara fue trabajada al principio por su primer dueño
Cabrera, hasta que fue trabajada al principio por su primer dueño
Cabrera, hasta que fue incorporada a la Corona de España en
1570, comprándola de los socios y herederos de aquel.
El precio de la mina no se llegó a pagar en monedas, que al
principio fueron exorbitantes que retardaron la venta y que al final
concluyeron en cosas de poca monta.
Los
socios y herederos de Cabrera, José Tamayo, Pedro de Aliaga,
el Marqués de Monterrico, Alcocer y Pedro de Alarco recibieron
por la mina como valor de ella, 140,000 jornales, corregimientos por
cinco años y una que otra merced de hábito, más
el privilegio de ser considerados como miembros principales del gremio
de mineros.
Se comenzó el trabajo de la mina por cuenta de la Corona en
septiembre de 1570, bajo la conducción de Don Francisco de
Toledo, cuya administración se localizó en los 67 Gobernadores
y Superintendentes de Huancavelica que se sucedieron hasta el 1800.
Este trabajo no se practicó por administración real,
más bien por el gremio de mineros con quien el Virrey a nombre
del Monarca, celebraba un contrato que era de arrendamiento de largo
plazo, para pagarse la merced conductiva en producto y a la vez era
de habilitación y usufructo.
Dicho contrato
se llamaba Asiento y en el que se estipulaban todas las condiciones
del pacto. Estas condiciones se referían al tiempo de duración,
a la cantidad de azogue que debía pagarse por arrendamiento
cada año, al estado de la mina, a la obligación de devolverla
en la misma condición en la que se recibía y en las
demás cláusulas que se imponían al gremio.
Eran condiciones esenciales de dichos asientos, la obligación
mancomunada del gremio para responder al Rey de las deudas contraídas
por los antecesores; de las obligaciones del Mitaje, es decir de los
trabajadores, derechos y obligaciones; y finalmente la condición
por la que quedaban incluidos los Buscones, en razón de que
si estos al principio servían de guía para el descubrimiento
de las minas, después perjudicaran la mina real con frecuentes
inundaciones que originaban en sus cateos, extravíos de azogue
de las capas reales, afectando así el estanco establecido para
este artículo y la moralidad que se procuraba en las oficinas
reales. El primer Asiento fue hecho por el Virrey Toledo en 1577.
a este siguiente muchos, mas o menos honrosos para el gremio y en
los que se estipulaba una duración de 25 a 30 años.
El último Asiento fue por otra provisión del Virrey
Don Francisco de Borja por 4 años que terminaron en 1782. Saravia,
que fue el último arrendatario no pudo entregar la mina debido
a su fallecimiento, haciéndolo por el su albacea en tal estado
de ruina que sus reparaciones, significaban su capital.
En enero del citado año recibió la mina el Rey y desde
entonces se trabajó por administración durante 4 meses
y días, después de los cuales a causa de las pérdidas
y perjuicios que sufrió la Real Hacienda, fue entregada a los
Administradores o Gobernadores, quienes para rehabilitarla, expidieron
reglamentos y ordenanzas que fueron eficaces.
Corrobora lo antes escrito, las investigaciones de la Doctora Isabel
de la Peña Alarco de Calderón, cuando en sus estudios
sobre las Expediciones Científicas que vinieron al Virreinato
Peruano, en lo que se refiere a la de Don Antonio de Ulloa, establece
que las minas de azogue de Huancavelica se hallaban en estado de ruina
y decadencia por lo que el Gobierno Español naturalmente alarmado,
lo nombró para restaurar el orden y la producción del
cinabrio.
Ulloa tuvo el gobierno de la mina en sus manos desde el 4 de noviembre
de 1758, hasta el 1 de febrero de 1763, halló la mina "en
el más horrible desorden que se pueda imaginar" y a pesar
de todo el celo desempeñado en su reconstrucción, no
le fue fácil vencer los intereses creados, ni su labor resultó
lo fructífera que deseaba, pues las resistencias venían
de las más altas autoridades del Virreinato, como declara Ulloa
en su Relación Inédita que existe en la Biblioteca Nacional.
Así,
pues, los Asientos con los Gobiernos de Huancavelica y el gremio de
mineros fueron creados para extraer y fundir metales, siendo el Rey
el administrador supremo, los Virreyes simples ejecutores y los naturales,
elementos de producción.
El laboreo de la mina fue desde el principio, sin pauta ni dirección
fija; después se hizo confusa y a medida que aumentaba la extracción
de minerales disminuían la seguridad y el orden. La falta de
sistema bien pronto se dejó sentir, porque a los pocos años
se dio cuenta de la ruina de algunos soportes.
En noviembre de 1681 se derrumbó la mina poniendo en peligro
su existencia. Calles, frontones y la principal lumbrera se habían
desplomado perpendicularmente sobre el Paraje de San Jacinto, que
el año anterior se había derrumbado dejando casi vírgenes
sus fronteras. Estas ruinas paralizaron el trabajo y se tuvo que hacer
fuertes gastos y nuevo Asiento para proseguirlos.
En vano se pactaban muchas condiciones para evitar nuevas ruinas.
El mal estaba en la organización del sistema adoptado y sus
consecuencias tenían que ser inevitables
Por estos motivos y como desde el año 1645 se había
perdido la veta principal, siendo pobres las que trabajaban, desde
entonces comenzó la escasez del azogue, lo que dio lugar al
aumento del precio sin el que el gremio, no podía trabajar
para rembolsar sus gastos.
Desde este mismo año, los mineros echaron mano de los estribos
y puentes para hacer frente a sus compromisos y lo peor del caso fue
que los arrendatarios y los administradores de la mina fueron los
primeros en arruinarla para aprovechar el escaso tiempo de su contrato,
al que no podían volver por su conducta e irresponsabilidad.
Así continuaron los trabajos de la real mina con pequeñas
alternativas, en lo personal, en los Asientos, en la dirección
de las labores subterráneas y en las funciones, por espacio
de cien años, durante los cuales se produjo la cantidad de
azogue suficiente para establecer las plazas del Alto y Bajo Perú,
Guatemala y Nueva España, no habiendo sido escasos los sucesos,
reclamos, abusos y perjuicios que no se pudieron conjurar con los
nuevos reglamentos y ordenanzas de los Virreyes, cédulas y
decretos de la Corona.
Al término de dichos cien años en 1786, siendo el Marqués
de la Plata Superintendente de Huancavelica, ocurrió el hundimiento
más terrible de la mina. Reconocido éste, resultó
que se había arruinado una gran extensión de ella comenzando
por los portales del Brocal, plazas, calles y galerías antiguas
hasta la punta del Nombre de Dios.
Verdadera
ruina ocasionada por las mismas causas que produjeron las anteriores;
ya que se había sacado puentes, estribos, arcos, cielos y costados,
que eran las columnas sobre las que descansaba la mina y por acto
criminal de los Directores, siendo en este tiempo Marroquín,
que dio su nombre a la mina y materia para dilatado juicio que terminó
con la pena del garrote para él y prisión a los cómplices,
complicaciones para algunos funcionarios, fraudes en la contabilidad
y custodia de las cajas reales y fraude de los metales en polvo que
se producían.
De esta mina resultaron innumerables pérdidas para el Rey y
dio lugar a que se consultaran con ingenieros alemanes que fueron
contratados expresamente.
En 1790 se entregaron al Barón Nordelflicht todos los antecedentes
y después de reconocer Santa Bárbara opinó por
la suspensión de los trabajos.
Hasta 1795 se proyectaron medios para restablecer el trabajo de Santa
Bárbara, los que no llegaron a verificarse, quedando los proyectos
en estudio.
La más grande y grave consecuencia de la mina fue la paralización
de los trabajos y la falta de azogue que produjo la ruina del tesoro
real. Entonces se buscaron nuevas vetas de cinabrio en las inmediaciones
y encontradas entre otras la de Trinidad se trabajaron hasta 1790.
Se hicieron nuevos reglamentos y se creó la plaza de Director
de Descubrimientos por las ventajas alcanzadas en las nuevas vetas.
Se descubrió la mina de Sillaccasa de gran riqueza y potencia.
Esta nueva forma de explotación dio lugar al cambio de sistema
real por el de libertad para el trabajo de las minas que se descubriesen.
De esta manera se autorizó y constituyó el libre cateo
y ocupación de las minas con el nombre de Pallaqueo.
El Rey se reservó su mina y la trabajaba por administración.
La explotación libre de las minas dio por resultado la ventaja
de que el precio del azogue bajara y se produjo en suficiente cantidad
para satisfacer las necesidades del Virreinato, pues los pallaqueadores,
en el año 1794 produjeron 4350 quintales que importaba el total
de la ruina del tesoro real acumulado desde 1782 a 1795. puesto en
práctica este sistema del pallaqueo, se suspendió el
trabajo de la mina de Santa Bárbara que fue reemplazada por
la mina de Sillaccasa, Trinidad y otras.
Sillaccasa fue de Don Juan B. Sotomayor y en producción de
7 meses llegó a mil quintales. Igual sucedió en Trinidad
y otras que dieron abundante metal de 5 a 6 libras por hornada en
todas sus calles. Convencido el Rey de las ventajas del libre laboreo,
ordenó que se franqueasen licencias para trabajar cuantas minas
se descubriesen y se reiteró la cédula de 1727 que daban
franquicias a los descubridores.
En 1795 se expidió un decreto para una cuenta general de la
mina, la que debía ser lo más detallada posible, levantándose
un plano que diese a conocer la situación interior, plano que
se levantó en 1797 con todos los detalles y numeración
de todas las partes de que se componía.
Hechos resaltantes de la época colonial
1555 .- Construcción de la primera iglesia, en el santuario
de Huaca-Huaca en Ticrapo.
1566 .- Amador de cabrera registra la propiedad de la mina Santa Bárbara.
1570 .- La mina Santa Bárbara es incorporada a la corona de
España.
1571 .- Fundación Española de Huancavelica. Pueblo Rico
de Oropesa.
1571 .- Fundación de la Iglesia de Santa Ana.
1581 .- Se le concede a Huancavelica el título de Villa.
1581 .- Juan de Maldonado Buendía es nombrado primer corregidor
por escasos 4 años.
1601 .- Se divide definitivamente el corregimiento de Huamanga y la
Villa Rica de Oropesa, nombrándose corregidor a don Antonio
de las Infantas.
1601 .- Se inicia la construcción del socavón de Belén
en la Mina Santa Bárbara.
1602 .- Se concluye la construcción de la Iglesia de Santo
Domingo.
1605 .- Es nombrado visitador de minas Fernando Arias Ugarte.
1608 .- Visita la ciudad el Virrey Marqués de Montesclaros.
1616 .- Se produjo el primer derrumbe en la mina de Santa Bárbara.
1648 .- Los jesuitas establecen residencia y el primer colegio.
1667 .- Año de la primera conspiración de indios y negros
en contra de los españoles a consecuencia de la rebelión
de Gabriel Manco Cápac.
1673 .- Se inicia la Construcción de la Iglesia Matriz de San
Antonio hasta 1705. Su ornamenta terminó en el año de
1773.
1673 .- Se inicia la construcción de la capilla de la Virgen
Dolorosa.
1681 .- Primer derrumbe en la mina Santa Bárbara.
1687 .- Ocurrió un terremoto que afectó gran parte de
la Villa y alrededores de Huancavelica.
1748 .- Construcción de la Iglesia y Convento de San Francisco.
1758 .- Llega a Huancavelica Don Antonio de Ulloa y publica su "Relación
Inédita". Se dispone de ella en la Biblioteca Nacional.
1765 .- Se rebelan los indios de Moya por el trato inhumano de los
españoles.
1769 .- Fue creado el regimiento militar. (600 plazas)
1786 .- Ocurrió el hundimiento mas terrible de la mina Santa
Bárbara.
1785 .- Fernando Marqués de la Plata es nombrado intendente.
1788 .- Se construyeron las dos primeras tinas para el paso fluido
de las aguas termales de San Cristóbal gracias al espíritu
emprendedor del vecino don Juan Antonio Díaz.
1790 .- El barón Nordenflicht, contratado por la corona de
España opina por el cierre de la mina.
1793 .- La intendencia de Huancavelica tenía 30,917 habitantes.
1795 .- Se levanta el plano subterráneo de la mina por el ingeniero
Pedro Subiela.
1797 .- Se levantó un plano de la mina.
1799 .- Nace en Huancavelica don Julián Alarco, padre de la
notable peruana Juana Alarco de Dammert.
1814 .- Participan los huancavelicanos en la rebelión de Mateo
García Pumacahua.
|