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Trastornos sexuales: La zoofilia
Parafilia caracterizada por la fantasía prevalente o la conducta de mantener relaciones sexuales con animales. Estas son el método repetidamente preferido o exclusivo de conseguir excitación sexual. Del griego "zôon" (animal) y "philéa" (amor). Sus sinónimos son bestialismo, animalismo, zooerastia.
Clasificación
Primaria: Cuando nunca tuvo relaciones humanas. Secundaria: Cuando empezó a tener prácticas zoófilas tras una experiencia humana inicial. Exclusiva: Sólo con animales y no tiene excitación con una mujer. No exclusiva: Cuando además de con animales, puede mantener relaciones sexuales con una mujer.
Es la única parafilia sobre la cual Kinsey obtuvo datos estadísticos: El 1 por ciento de los mayores de 20 años la había practicado en EEUU, el 6 por ciento entre los 14 y los 16 años, y el 8 por ciento del total de varones; los que vivían en una granja, el 40 por ciento del total de varones y si consideramos solo a los solteros, el 65 por ciento. Se destaca que mientras vivían en el medio rural no reconocían su zoofilia y sí lo hacían al trasladarse a la ciudad.
Tipos de animales usados
Los animales más frecuentemente usados son los domésticos o de granja: Perros, chanchos -la vagina de la chancha es la más parecida a la de la mujer-, ovejas, burras, yeguas, gallinas.
La situación no es semejante en el campo que en la ciudad. En el medio rural, es común -aunque no universal- que los jóvenes varones se inicien sexualmente con una burra, una ternera, una oveja o una chancha, lo cual surge de las historias sexuales.
El uso experimental u ocasional de esta práctica zoófila, por falta de disponibilidad de parejas humanas apropiadas, no constituye una parafilia, pues apenas acceden a la posibilidad de prácticas normales, es sustituido por ellas sin secuelas, algo que se denominaría "experiencias zoófilas". En cambio, cuando la fantasía y la práctica se vuelven necesarias y exclusivas y se acompañan de disfunciones sexuales con parejas humanas, se instala una zoofilia.
En Colombia, es característico el copular con una burra por parte de los jóvenes campesinos. Y en todos los países, cuando hay gallinas muertas en una granja, primero se trata de establecer si no hay jóvenes que las han penetrado sexualmente, lo que les provoca la explosión vaginal y la muerte.
En la ciudad, el animal doméstico más utilizado para practicas zoófilas es el perro, y por parte de mujeres. Suele ser entrenado para practicar el lambitus o estimulación lingual de los genitales femeninos. Raramente, se han descrito coitos entre perros y mujeres.
Cada tanto, la historia de una mujer mordida o lastimada por su can acompañante, o la de un varón cuyo pene fue lastimado o mordido por un perro o perra en un acto zoófilo, ocupa el lugar de las noticias de publicaciones sensacionalistas, si trasciende.
La situación se facilita cuando se permite que el animal duerma en la misma cama que el amo. La zoofilia es más frecuente cuanto mayor es la convivencia del animal con el ser humano.
Evolución histórica
El tema es antiguo y de larga tradición. La mitología griega es muy rica en actos zoófilos, de mujeres con toros, cisnes (únicas aves que poseían un pene eréctil, y en el mito yacían con Leda) y otros animales.
Sabemos que es imposible la fecundación de una mujer por un animal, pero los griegos fueron quienes inventaron las quimeras, productos de la unión de animales y mujeres, como los centauros y las sirenas.
Los dioses adoptaban la forma animal para poseer a las mujeres que deseaban. No sólo no se consideraba una perversión, sino que se ensalzaba como forma excepcional de culto, en una hierogamia sagrada que está en todas las religiones antiguas, como en la India, Irán, Egipto, Turquía, Oceanía, América andina, México.
El apareamiento de la mujer del rey con un caballo está descrito en los vedas y está reproducido en el templo de Katmandú. En los Andes era un hombre con una llama o una cigüeña y en la India, con un puma. Egipto fue quien ensalzó más el bestialismo, y las actividades sexuales eran con cabras, corderos, patos, antílopes, perros, cerdos, el toro Apis, el carnero de Ammon, el macho cabrío de Mendes, la vaca Hator.
En el Levítico, el Éxodo y Ezequiel, se advertía a los judíos para que no yacieran con animales y se los amenazaba con la muerte. Los castigos cristianos para la zoofilia en la Edad Media eran de años de prisión, mayor pena para mayor dignidad eclesiástica. Hubo procesos por zoofilia castigados con la hoguera, que solo terminaron con la Revolución Francesa.
Actualidad
Volviendo a la realidad actual, los zoófilos son personas que tienen una particular dificultad de relacionamiento social, y desde luego, sexual, con otros seres humanos.
El carácter de seres inferiores, subordinados al ser humano, domesticables, fieles y sumisos, sobre todo, hace que los animales sean el consuelo vicario, pobre y subhumano de los zoófilos.
Un caso presentado por Rodrigues relata que el acto sexual vaginal y anal de una mujer con perros, es altamente placentero, y la paciente incluso recomienda entrenar al cachorro desde pequeño para la mayoría de las razas, excepto los dálmatas, ovejeros alemanes y policías, que aprenden más tarde. Pero quienes tienen practicas zoófilas suelen criarlos desde pequeños para que el entrenamiento sea adecuado y sin sorpresas, como mordeduras y arañazos.
Dice Descamps que es perfectamente comprensible que el animal tenga un lugar de privilegio en la sexualidad fantasmática porque desnudo, mostrando sus órganos genitales, siempre en celo, salvaje, brutal, infatigable, violento, feroz en ocasiones, bestial y sin remordimientos, representa el sexo en estado puro. El animal es la imagen del Ello.
Obtenido de: http://www.sexualidad.es/index.php/Zoofilia |
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