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LA
PLAZA DE ACHO
La
historia de nuestra Plaza de Toros de Acho
se remonta al sábado 22 de febrero
de 1762, cuando el pueblo limeño
con una corrida de toros celebró
jubilosamente la llegada del Virrey don
Manuel Amat y Juniet en los terrenos denominados
del Acho (HAACHO, palabra quechua que significaba
desde donde se ve el mar). Este fue el primer
intento de establecer un lugar especialmente
construido para la celebraciones de las
corridas de toros en Lima.
No hay que
olvidar la influencia que ejerció
sobre el Virrey Amat y Juniet la mestiza
Micaela (o Miquita) Villegas La Perricholi
y como no se ha investigado detenidamente
su vida, posiblemente se ignore lo mucho
que a favor de Lima hiciera ésta
cortesana nacida en Lima y criada en Huanuco
(confusión o no sobre su nacimiento,
y que no es tema taurino que nos interese
más allá de la historia).
Es pues muy posible que a ella se le deban
muchas de las obras que el virrey catalán
realizó en nuestra ciudad limeña
(específicamente en el barrio del
Rímac, donde geográficamente
está edificada la Plaza de Toros
de Acho), entre las obras realizadas por
el Virrey Manuel de Amat y Juniet se describen
las siguientes: el palacio de la Quinta
Presa (casa donde vivió La Perricholi),
el Paseo de Aguas (cuenta la historia que
el Virrey Amat le pidió a La Perricholi
ser su amante y ella le respondió
que lo haría cuando él le
ponga la Luna a sus pies, al poco tiempo
el virrey enamorado mando construir una
fuente reservorio de agua
muy pequeño en altura pero amplio
en longitud y ancho, por lo que servía
de espejo al cielo, y una vez que hubo Luna
Llena invitó a pasear a La
Perricholi, diciéndole que hoy pone
la Luna a sus pies), la Alameda de los Descalzos
(vereda rodeada de jardines con 12 estatuas
en mármol de carrára, que
simbolizan los doce signos zodiacales),
la Plaza de Toros de Lima (Plaza de Acho).
En el año
de 1765 el acaudalado vecino de la ciudad
de Cañete, don Agustín Hipólito
de Landaburu, se decidió a construir
una verdadera plaza de toros firme (hay
que recordar que en 1762 ya había
una construida de madera en los terrenos
de Acho), y para que hiciera las gestiones
administrativas ante el virrey Amat, confirió
poderes a su cuñado don Juan José
Belzunce, quien se traslado a Lima, y en
el mismo año de 1765 obtuvo la autorización
concediéndole el permiso para la
construcción de una plaza de toros
firme, también le autorizó
el permiso para celebrar ocho corridas de
toros cada año, y de la utilidades
se deberían entregar una determinada
cantidad al Hospicio de los Pobres, que
regentaba la Real Junta de Beneficencia.
La historia
cuenta que al constructor y propietario
de la plaza firme de Lima don Agustín
Hipólito de Landaburu cuándo
se le preguntó ¿a cuánto
había ascendido la inversión
de la construcción de la Plaza de
Toros de Lima?, éste respondió
que la construcción había
costado 107,609 pesos y 6 reales.
La fecha
de inauguración de la Plaza de Toros
de Lima (Plaza de Acho) tenía una
serie de vacíos históricos,
ya que las fuentes de principios de siglo,
así como las diversas publicaciones
sobre el tema no daban una fecha exacta,
pero gracias a las investigaciones realizadas
por el doctor Aurelio Miro Quesada Sosa
se llegó a determinar que la primera
corrida se celebró el 30 de enero
de 1766, en la que se lidiaron 16 reses
destinadas para los diestros de a pie y
a caballo. En el cartel de esta corrida
inaugural figuraban los espadas Pizi,
Maestro de España y Gallipavo,
los tres peruanos. Y el primer toro que
pisó el ruedo de Acho para ser lidiado
se llamó Albañil Blanco,
procedente de la hacienda Gómez,
ubicada en la localidad de Cañete
(sur de Lima), y que según don José
Emilio Calmell en uno de sus libros publicados
cuyo título es Diccionario
Taurino del Perú, los ejemplares
de esta hacienda cañetana llevaban
sobre sus lomos la divisa rosa y caña.
La historia
señala que a ésta primera
corrida asistió el Virrey don Manuel
de Amat y Juniet, y que el festejo se realizó
aún pendiente del permiso y autorización
del Rey de España Carlos III, que
un año más tarde se dio por
Real Cedula.
El contratista
de la plaza don Agustín Hipólito
de Landaburu se dedicó a explotar
el negocio de organizar corridas de toros
con bastante acierto, pues obtenía
muy buenas utilidades cada temporada. No
lo disfrutó por mucho tiempo, ya
que por cláusulas del contrato que
le eran desfavorables a él, dejó
de dar corridas.
A la muerte
de don Agustín Hipólito de
Landaburu continúo explotando la
Plaza de Toros de Lima (Plaza de Acho),
su viuda, la misma que fue asesorada por
su hermano don Juan José Belzunce,
quien también antes había
asesorado al malogrado Landaburu.
A la muerte
de la viuda de don Agustín Hipólito
de Landaburu fue su hijo don Hipólito
de Landaburu y Belzunce quien heredó
sus cuantiosos bienes, entre ellos la Plaza
de Toros de Lima (Plaza de Acho), quien
no continúo la labor de sus padres.
Al marchar éste a España y
luego de ser enviado a Francia, su albacea
don Hipólito Unánue se hizo
cargo de la plaza de toros.
En el año
de 1832 don Hipólito Unánue
como albacea de Landaburu y Belzunce dejó
como legado testamentario de su patrocinado
la Plaza de Toros de Lima (Plaza de Acho)
a favor del Hospicio de los Pobres, administrada
por la Junta Real de Beneficencia de Lima
(actualmente forma parte del patrimonio
de Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana,
propietaria de la Plaza de Acho), para su
explotación a favor de dicho hospicio.
La entidad propietaria del coso taurino
limeño procedió a sacar a
remate la explotación de dicho inmueble,
siendo el primer asentista don José
Antonio Morote.
La antigua
y vieja Plaza de Acho sufrió con
el correr del tiempo tres grandes modificaciones:
la primera se efectúo en 1865, la
que fue denominada de refacción,
con motivo de prepararla para la celebración
de su centenario; la segunda y la más
importante en 1944, denominada la remodelación
a cargo de la Sociedad Explotadora de Acho,
de común acuerdo con la Sociedad
de Beneficencia Pública de Lima (como
se llamaba en ese entonces); y por último
la efectuada en 1961, a la que se ha denominado
de ampliación ya que
el área de la plaza fue aumentada
con los grandes patios de ingreso, formando
atrios, pérgolas y explanadas, así
como la edificación de un restaurante,
dos bares y un Museo Taurino.
La antigua
Plaza de Toros de Lima (Plaza de Acho) tenía
una capacidad para 6,300 personas y un ruedo
con 90 metros de diámetro. Con la
remodelación del año 44 la
nueva estructura de la Plaza de Acho se
ahondó, teniendo el ruedo ahora 60
metros de diámetro, y también
se la elevó sobre las mismas columnas
(sin modificarlas) columnas conocidas como
machotes (columnas o contrafuertes)
y que se conservan originalmente construidas
desde 1765 en barro y caña, ésta
vez la nueva capacidad de la plaza se había
ampliado aproximadamente para 13,300 personas.
La inauguración
de la remodelada Plaza de Toros de Lima
(Plaza de Acho) se efectuó el 7 de
enero de 1945. El cartel de la tarde inaugural
estuvo conformado por los toreros españoles
Rafael Ponce Rafaelillo, Juan
Belmonte Campoy y el torero peruano Adolfo
Rojas El Nene, que esa tarde
recibió la alternativa de matador
de toros. Aquella tarde se lidiaron seis
toros de la prestigiosa ganadería
nacional de La Viña,
de propiedad de don Víctor Montero,
con divisa celeste y blanca.
Recién
en el año de 1946 y por gestión
de don Manuel Solari Sawyne Zeñó
Manué a través del diario
El Comercio se establece la
Temporada de Octubre, más
tarde llamada Feria del Señor
de los Milagros. Esta idea de crear
una temporada o feria partió de su
antecesor don Fausto Gastañeta en
1942, también desde las páginas
del diario El Comercio y fiel
a sus convicciones don Manuel Solari continúo
llevando a cabo, hasta que en 1946 vio luz
del anhelo e instauración. A partir
de ese momento se inicia una nueva página
en la historia taurina del Perú.
La feria
se inicia un 12 de octubre de 1946, en el
cartel seis toros mejicanos de La Punta,
para los diestros Manuel Rodríguez
Sánchez Manolete (español),
Luis Procuna (mejicano) y Alejandro Montani
(peruano). Aquella tarde partieron plaza
un campero andaluz, un charro mejicano y
un chalán peruano. Esta feria por
razones políticas en 1948 sólo
se redujo a novilladas. Del 1949 al 1951
esta ya prestigiosa y postinera feria se
lleva a cabo en la Monumental Plaza de Lima,
también conocida como Plaza de Chacra
Ríos (hoy es el Coliseo Amauta).
Nuevamente desde 1952 hasta nuestros días
se realiza en la Bicentenaria Plaza de Acho.
En 1996 se realizaron las corridas conmemorativas
por las Bodas de Oro con motivo
de los 50 años de la Feria del Señor
de los Milagros, al igual que en 1946 partió
plaza un campero andaluz, un charro mejicano
y un chalán peruano, y en el cartel
se lidiaron toros mejicanos de Javier Garfias,
para Alejandro Silveti (mejicano), Vicente
Barrera (español) y Rafael Gastañeta
(peruano).
Otro hito
en la historia taurina del Perú fue
el 18 de octubre de 1962, fecha en la que
el Museo Taurino de Acho abrió sus
puertas al público, en el que se
muestran objetos taurinos de gran importancia
para la historia taurina nacional. Un año
antes se crea el primer Patronato del Museo
Taurino para que éste se encargue
de la búsqueda de objetos taurinos,
los que luego de ser catalogados se exponen
a la afición.
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