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ABRIERON
LA PUERTA GRANDE DE ACHO
El
domingo 11 de noviembre pasará a
ser una página importante en la historia
taurina del Perú. Fue una buena tarde
de toros donde hubo de todo. El coso bajopontino
abrió sus puertas para dar paso a
la cuarta corrida de abono de la Feria del
Señor de los Milagros 2001. Fueron
los diestros "Finito de Córdoba"
e Ignacio Garibay quines salieron a volandas
de los capitalistas por la puerta grande
de la plaza limeña.
Finito de
Córdoba cortó una oreja en
cada uno de sus toros, mientras que Ignacio
Garibay cortó dos al que cerró
plaza, por otra parte José Tomás
se fue de vació por culpa del acero
que le impidió haber cortado algún
apéndice.
Fue una tarde
con sol y más de media plaza, un
poco injusta la presencia del público
aficionado a toros por la importancia del
cartel para nuestro coso, que al año
sólo tiene oportunidad de ver cinco
corridas de categoría.
Saltaron
al albero rimense seis toros de los herederos
de Manolo Martinez, cuya divisa es morada,
verde y oro. Tres toros buenos que fueron
desorejados y los otros tres que presentaron
dificultades, mansos, destacando nítidamente
sobre los demás el primero y el sexto.
Finito de
Córdoba (oreja y oreja).
José Tomás (ovación
y silencio).
Ignacio Garibay (silencio y dos orejas).
El torero
de Sabadel "Finito de Córdoba"
que vestía un traje berenjena y oro,
lidió al primero de nombre 'Manzanero',
un toro castaño, de 540 kilos, y
al cuarto de nombre 'Licenciado', un toro
cárdeno, de 535 kilos. Realmente
el torero catalán abrió la
tarde del domingo el cofre del toreo de
poder, sus lances con el percal fueron una
pintura, dignas de enmarcarlas y colgarlas
en el salón de los recuerdos. Con
la muleta va subiendo de tono el matador
hay derechazos ligados y llenos de profundidad,
con la mano de cobrar endilga unos naturales
que remata con los de pecho para poner la
plaza de pie. En ambos toros está
por encima de ellos, aunque no debemos desmerecer
que los pupilos de los herederos de Manolo
Martínez también colaboraron
para que Finito de Córdoba les corte
una oreja a cada uno de
ellos.
El torero
madrileño José Tomás
que iba vestido de lila y oro, estoqueó
a los bureles 'Jornalero', un cárdeno,
de 560 kilos y a 'Pinocho', otro cárdeno,
de 555 kilos. Hay momentos en la vida en
los que la suerte no acompaña. Tal
es el caso de José Tomás la
tarde del 11 de noviembre en la bicentenaria
de Acho, ambos toros fueron de características
parecidas, la mansedumbre. José Tomás
bastó que abriese el capote para
reconocer la calidad y majestuosidad de
su toreo. Realmente un maestro de la tauromaquia,
la naturalidad con la que torea, el temple
que le imprime en cada uno de sus lances
o muletazos, la pañosa en su mano
parece un sencillo pañuelo capaz
de dibujar en el aire siluetas que se esfuman
con el viento. De haber acertado
con la espada pudo haber cortado un apéndice
en el segundo de la tarde. El quinto fue
de libro.
Pos su parte
el mexicano Ignacio Garibay, que llevaba
un traje de luces grana y oro (dicen los
entendidos traje de valientes), se estrenó
en Lima, desmonterado en el paseíllo.
Lidió a los astados 'Cenciento',
un toro negro, de 502 kilos y al burel 'Hurón',
un toro cárdeno, de 563 kilos. Realmente
no le vimos nada importante con el toro
de su presentación y es más
nos parecía que no encajaba en el
cartel, pero en los toros no hay nada escrito.
Una cal y otra de arena decían los
revisteros de antaño, y fue así.
Salió el sexto y desde que se abrió
de capa lo vio que tenía fijeza y
era bravo, No lo desperdició, por
el contrario, lo aprovechó muy bien
y cuajó una faena
importante
que el respetable limeño supo responder
con los olés. Le recetó una
estocada que mata sin puntilla y el juez
atendiendo la petición mayoritaria
del público le concede las dos oreja.
Salieron
a hombros por la puerta grande de Lima los
toreros "Finito de
Córdoba" e Ignacio Garibay,
ambos al cortar dos orejas.
El próximo
domingo 18 de noviembre se lidiaran astados
de Javier Garfias
para los diestros "Finito de Córdoba",
"El Califa" y "Rafael de
Julia".
Texto:
Dikey Fernández Vásquez
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