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EL
JULI CORTÓ OREJA EN ACHO
El
domingo 25 de noviembre quedará marcado
como una página de gloria, dentro
de los anales de la historia taurina del
Perú, por que en ella se ha marcado
los hitos de la presencia del Rey de España,
don Juan Carlos de Borbón, en la
séptima de abono de la tradicional
Feria Taurina del Señor de los Milagros.
Es la primera
vez, en sus doscientos treinta y seis años
de historia, que un rey asiste a una corrida
de toros en Lima. Otro hito taurino es la
reaparición como matador de toros
del maestro Paco Ojeda, diestro que revolucionó
el toreo, vale decir, fue quien sin moverse
ni enmendar daba los muletazos uno tras
otro, en el mismo palmo de terreno.
Poco faltó
para agotar el papel en Sombra, por que
los tendidos de Sol estaban atiborrados
de aficionados, que se dieron cita, mayoritariamente
para espectar la corrida de ayer domingo
25. Un precioso despeje de caballos peruanos
de paso, a la que se le conoce con el nombre
de barrida, abrió plaza, y tras ellos
Paco Ojeda, Rafael Gastañeta y Julián
López "El Juli".
Se lidió
un lote de toros de don Fernando de la Mora,
con divisa amarillo y blanco, disparejos
en condiciones, destacando dos (aplaudidos
en el arrastre), dos que se dejaron y dos
que mansearon, desarrollando peligro. El
lidiado en quinto lugar pudo ser indultado,
pero siempre hay algunas lumbreras de la
tauromaquia que manifestaron lo contrario.
Paco Ojeda
que se enfundaba nuevamente en el traje
de luces, esta vez de azul y oro, es como
el vino añejado, los lances fueron
jaleados, posteriormente fue construyendo
su faena, que puso muchas veces al respetable
al borde de la entelequia.
La muleta
giraba alrededor de Ojeda y los olés
se hacían interminables, pero con
la tizona pierde las orejas, pero no la
vuelta al ruedo. El cuarto en cambio no
sirvió, no colaboró, fue un
toro fácil, pero Ojeda fue sometiéndolo
logrando sacarle algunos aislados pases.
Poco se podía hacer con el toro.
Nuestro compatriota
Rafael Gastañeta con el primero de
su lote tuvo a un enemigo que no quiso colaborar
con él para lograr algún triunfo,
pero dejó en claro su voluntad y
deseo de agradar. Con el quinto de lidia
ordinaria, Rafael Gastañeta tuvo
el desquite, esta vez le toco un toro bravo,
noble y repetidor, su tarea fue pletórica
de emoción, series templadas y ligadas,
llevándolo muy despacito y con la
mano baja, llevando al toro con los morros
por el albero.
En su honor,
el público forzó a la Banda
de la Municipalidad de Lima a que dejara
de tocar el pasodoble para instrumentar
una marinera. El público entregado,
pero la mezquindad de algunos no permitieron
que se indultara el toro. Gastañeta
que es un seguro estoqueador tuvo su abatir
con el acero. El público premia al
de casa con una fuerte ovación que
agradece desde el tercio.
El fenómeno
de la Tauromaquia llamado "El Juli"
dejó pasmado a más de uno
con su personalísimo modo de torear.
Cuando él lo hace, parece que todo
fuera fácil. Con el capote realizó
lances muy variados que fueron el calor
de las manos de los espectadores. Su faena
con la pañosa fue a más, aun
que el animal no tenía transmisión,
"El Juli" está mentalizado
para salir con gracia y garbo. Una oreja
cobra en el tercero de la tarde, que no
luce al dar la vuelta al anillo. El otro
garbanzo negro del lote, fue este toro,
que salió en sexto lugar. Julián
López se dio cuenta que era imposible,
tras insistir infructuosamente para arrancarle
unos muletazos, fue pronto a coger la espada.
Cabe destacar
al picador Pedro Cárdenas quien estuvo
muy bien, al igual que su compañero
Dennis Castillo y Raúl Mendiola.
Por: Dikey
Fernández Vásquez
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